sábado, 17 de abril de 2010

De Vuelta y Revuelta

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Entre especulaciones ajenas y predicciones cercanas recibí este 13 la comunidad a la que tenía que trasladarme: San Bernachi. A decir verdad, he ido a Santa Catacha, a San Baltasar… pero a San Bernachi? no, jamás lo había escuchado mentar, así que me fui preparado con mi encendedor y mis velas, en caso de que no hubiera luz, también llevé fruta y agua por si no me daban de cenar.
Primero tuve que tomar el autobús que te lleva por tres horas entre la sierra hasta Santo Tomás. Al llegar, busqué a la chica que da clases de preescolar para que me diera un lugar donde quedarme en caso de que no pudiera salir de allí en el transcurso de la noche. Pilar fue muy amable y me dijo que sí, que podía quedarme en las instalaciones de su salón. Arreglado eso, me di cuenta que no llevaba el impermeable, así que, en caso de que la lluvia se desatara, iba a llegar en calidad de sopa, así que apuré el paso y tomé el camino a San Bernardo.
Llegar fue entretenido, sobre todo porque la vereda que entra hacia el pueblo es parecida al camino que existe por el rancho de mi abuelo, sinuosa, silenciosa, casi ceremonial. Se camina durante media hora.
Confieso que, casi al llegar, una bifurcación de caminos me hizo dar una vuelta extra que, al final fue benéfica porque encontré al presidente de padres de familia.
Por la noche hice la reunión con los papás de 6 niños y el jueves fue mi primer día trabajando con ellos. Hay dos de sexto grado – Julián y Alma-, una de tercero –Virginia-, dos de primero – Ángel y Norberto- y una de preescolar – Andrea-. Todos ellos son muy inteligentes, a menudo conversamos sobre lo que pasa en la televisión porque dudan que tales cosas existan.
La noche del 13 cené frijoles con sopa, pero quiso la lluvia y la fina puntería de Don Fulano Anónimo que dos conejos aprovecharan para salir de sus madrigueras solamente para encontrar la muerte, uno con la retrocarga y el otro con un rifle, así que comimos conejo durante el jueves y viernes. También tenían un garrobo para comer el sábado. Aquí no se caza para negociar, es para el consumo de las familias.
Regresé por la tarde a mi casa. Es difícil que, primero, pase un carro; luego, que te quieran levantar. Afortunadamente pasó el doctor de Santa Catacha y me llevó hasta mi casa. Regreso a San Bernachi este domingo, con balón de futbol en mano.
Nos han encargado redactar la historia de la comunidad en la que estamos, así que ya comencé a tomar mis apuntes. Tal vez traiga fotos la otra semana. Por cierto, nuestra comunidad se ve desde la carretera a Loxicha.

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- A ver… ¿qué plantas crecen en esta región?
- Encino…
- Ocotes…
- Flor de niño…
- ¡Mota!

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Mamá Elena: te soñé muchas veces. Sé que estarás bien, te quiero mucho. Luego hablamos de mis papeles, la verdad no he conversado con mi hermana. Mi niña, no te enojes porque el que se enoja pierde, hoy vine con más calma para decirte que siempre pienso en ti... acuérdate que "contigo aprendí". Mejor cuéntame cómo te lo va allá en la región tapatía, vendré a conectarme cada 8 días, pero siempre espero saber de ti.
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Viri: Cómo va ese huevito? Espero que te estés tomando fotos para que veamos la evolución de tu barriga. Sabes bien que me produce una inmensa ilusión el poder ver a ese micropollo y a su linda mamá.
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Haikú para una robus:

En el silbido
Del viento entre los pinos
Oigo tu nombre

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Saludos al Stooch y a todo el Death Fucking Squadron, de todos ustedes he aprendido y los niños de San Bernachi los conocerán a través de mí, obviamente los malos detalles quedan al margen, jajajaja, cuuuuuuuches!!! Cari: gracias por acordarte de mí, yo también te extraño mucho.
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Erick: suerte en tu nuevo trabajo, recuerda que, a veces, se debe conservar a los amigos cerca, pero a los enemigos… aún más cerca, sobre todo con esos enemigos que me mandan saludos jajajaja, dile a tu jefa – laboral- que “serás” jajajaja
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Un abrazo desde acá - y que atraviesa los otros paralelos, meridianos y trópicos que nos separan físicamente - para esa mujer que me dio “música a cambio de trabajos”, yo no sé qué será de mí, pero siempre llevaré sus enseñanzas y su ejemplo a donde vaya. Igual: los malos detalles quedan al margen.
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Me fui.

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sábado, 10 de abril de 2010

Desintoxicándome, resignificándome

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"Escapé de mi casa
Escapé de mi amor
Pero nadie se escapa
De tu mano señor"
Fabulosos Cadillacs


Ir a la sierra de los Coatlanes me pareció un asunto serio, sobre todo si se va de noche y en camioneta. La luna justo iba apareciendo sobre el cielo de Miahuatlán cuando salimos, así que durante todo el tramo pavimentado fue acompañándonos, pero, pareciera que justo al entrar en la terracería que va hacia San Miguel, ella y los árboles a contraluz se hubieran puesto de acuerdo para que, en silencio, contempláramos los gigantes que llevan años viéndonos pasar en nuestra efímera existencia. La deforestación es visible desde lejos, San Miguel tiene fama de proveedor de madera para la región, en especial el pinocote, como le llaman por acá – y por muchas partes, supongo-.
Si uno comete la osadía de mirar a los pies de los venerables cerros, desearía nunca hacerlo porque en ocasiones la endeble camioneta se balancea para jugar con nuestros nervios, y se acerca atrevidamente hacia los precipicios que parecieran no tener fin, como si se tratara de una puerta hacia los abismos que habitan los demonios de esos cuentos que nos leían en la iglesia.
Los bancos de niebla impedirían, en mera suposición, que la camioneta fuera más rápido, pero este conductor, o tiene un espíritu suicida o de verdad conoce muy bien el camino: tomé la decisión de no ver más hacia el frente.
Llegamos bien a San Miguel, mi hermano tocó con sus amigos y por la mañana regresamos a mi pueblo. Ver el camino de día es más reconfortante, quizá el factor taxi le dio una nueva perspectiva al viaje.
Al regresar de San Miguel tuvimos poco tiempo para alistar las cosas antes de irnos a las montañas que se encuentran en los límites de mi pueblo que, por cierto, no lo he dicho, se llama Cuixtla.
Para esta excursión se unieron al equipo vagabundo mi hermana, la novia de mi hermano y su cuñada.
Salimos a las doce del día y, la primera noche acampamos en el nacimiento del río, tuvimos una luna espectacular que nos acompañó desde las nueve y media de la noche hasta las… bueno, eso no lo sé porque caí dormido.
Por la mañana recargamos nuestra provisiones y empezamos un camino cuesta arriba para llegar al cerro de la cruz, llamado así porque en la cima hay una capilla desde la que se divisan, además de Cuixtla, muchos pueblos. Temíamos, al igual que el día anterior, que la lluvia nos arruinara la oportunidad de acampar sobre la capilla, pero no fue así, todo fue tan maravilloso y espectacular, que recordé que esa parte de mí que consideraba perdida está todavía entre los estratos del suelo que me vio nacer, sólo que tendré que ir escarbando poco a poco entre las miradas, las palabras, los cuentos, los ancianos y los niños, las calles, los caminos, la tierra que queda en mis zapatos al volver, el café cargado de mi abuela, los chistes de mi abuelo, mi mamá y su sazón, las chilenas, el sol del amanecer detrás de “el cerro de los gentiles”… (Muchos etcéteras).
Pronto subiré algo que haya escrito con calma, por ahora, puros reportes de actividades antes de que me asignen comunidad este lunes, les dejos unas cuantas fotos para que más o menos conozcan dónde ando. Saluditos y muchas bendiciones.

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Y bueno, así se vio el atardecer arriba de la capilla...


Y este fue el amanecer...


Esta es la capilla sobre la que acampamos...


Esta es una de las primeras honduras en el nacimiento del río...


Yo mero, de fondo: San Miguel Yogovana


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lunes, 29 de marzo de 2010

El Viento Viene, El Viento Se Va




“Cuando estoy algo perdido
Un poco loco por ahí
Siempre hay alguien con tus ojos
Esperándome hasta el fin.”
Fito Páez


P.D.: Saludos a Liz y a Susann, dos chicas que tuvieron que dejar el Conafe por incomprensión, pero que son muy sencillas y buena onda. Esta foto es de un pueblo en el que estuve antes de ir a Hux por última vez, se llama San Sebastián Coatlán, he estado saliendo a varios pueblos acompañando a mi hermano, el que da clases de música.


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lunes, 8 de febrero de 2010

Convocatoria

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Si nada en la bolsa
Te queda guardado
Si el barco en que viajas
No puede avanzar
Si el mar delicado
Se torna rabioso
Y el canto sagrado
De sirenas dulces
Tus tristes oídos
No escuchan ya más
Si tus viejos muertos
No asoman sus manos
Entre los espejos
De tu habitación
Si sientes que el miedo
De nuevo se cuela
Silenciosamente
En tu corazón.
Cuando el cielo entero
Caiga en tus espaldas,
Cuando esa niña
Te diga que no,
Cuando el firmamento
Deje un rastro vago
De dos líneas flacas
Color aeroplano
Y tomes en serio
La edad y tu vida
Y en el campo oscuro
Juegues al ratón,
Si Dios te persigue
Y el diablo te ayuda
Si pagas por sexo
Y encuentras amor
Si vas entre nubes
De mota muy fresca
Y a medio camino
Te caes del avión
Si sufres de penas
Mientras cortas venas
Y en el sufrimiento
Hallas vocación
Si el amanecer
Llevó tu memoria
Por el cementerio
De la soledad
Si ya te cansaste
De vestir de gala
Mientras los gusanos
Devoran tu ser
Si eres el reflejo
Del deseo ajeno
Si vives de poses
Para complacer
Si el día se te acaba
tan pronto despiertas
y la noche eterna
te espera otra vez

Entonces, mi amig@
solamente entonces,
ven, siéntate un rato
conmigo esta noche
Prendamos el fuego,
viajemos sin coche,
bebamos un vino
a salud del pobre
Mundo atiborrado
de gente que pasa
igual que nosotros
de un modo mediocre
Olvidemos todo
mudemos escamas
vayámonos lejos
a olvidar las penas
Que espacio por medio
servirá de algo
ver nuevas personas
alivio dará
Solamente pido:
no vengas curado
así, tu presencia,
no me ayudará.
Necesito a alguien
que quiera perdérsle
a Dios un ratito
en la oscuridad.

Y si no pudieras
aguantar las ganas
de reirte un poco,
de mostrar agallas,
Ve y sonríe entero,
no vuelvas la vista
haz de ti tu sol,
alumbra la vida,
haz la diferencia
y salte del mundo
color azulado
que va a la deriva.
Porque mis presagios
no son promisorios
porque para siempre
de azul viviré.

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jueves, 21 de enero de 2010

Nosotros los otros

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Estamos.
Estamos por todas partes.
Cansados, tristes,
pero no desalentados.

Tímidamente aparecemos,
Ya no hacemos ningún daño.
De algún modo hemos partido.

La voluntad nos mueve
y la oscuridad nos cobija,
como una madre resignada.

Estar muerto es cosa fácil.
Pero serlo es un martirio.

Los verás hablarte
sin verte a los ojos.
Sollozando mientras secas
infructuosamente el llanto.

Correrás junto a los niños
mientras crecen,
te verán tal vez, y tal vez
lloren.

Tus amores se convierten
en abismos. Tú mismo
te les haces impreciso.

Las horas, los sabores,
la alegrías de los viejos
(las únicas risas sinceras)
Todo, absolutamente,
es un coro angelical brindado a un sordo.

Por eso muérete completo.
Por eso no regreses del Mictlán.
Porque ciertamente el tiempo
es mucho,
cuando no se vive junto al otro.

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lunes, 4 de enero de 2010

Para No Olvidar

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"Sólo una cosa no hay: es el olvido". Jorge Luis Borges.

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"Ojalá que estén vivos y bien
en el país de síganme,
síganme no los voy a defraudar
¿a dónde?
Donde se caga un conde"

Andrés Calamaro



P.A.R.C.

Él ya no volvió.
Como muchos.

Multitud de rostros que,
aún siendo una masa
duelen particularmente.

Silenciosas lágrimas que
el viento
pone en las memorias,
susurrándonos la sedición.

Olor a pieles que antaño
transpiraron con nosotros
sueños ahora secos.

Al irse,
se llevaron una parte
de nosotros.

Por eso no sabemos qué somos,
por eso nuestras horas
no terminan,
o lo hacen sin saberlo.

Nos sentamos a morir
porque no volverán.
Porque dolorosamente
no estarán más.

Si no me crees...
Anda y dale un abrazo a tus
recuerdos.




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sábado, 2 de enero de 2010

Rata Rabiosa

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A 16 años

Me da rabia, no el olvido,
sino la vaguedad del recuerdo.
El eufemismo libertario
pieza más del discurso hipócrita.

La soledad separatista,
ambigua en cuanto a la función,
a lo benéfica
que podría resultar ahora.

La pose,
evidente en absoluto,
el grito vano del que busca
ser la imagen de las cosas
que no siente, que no sufre.

El olvido,
que no existe, pero se finge.

La empatía vaga,
el relato que evade
los dolores, las tragedias,
la realidad.

El total desprecio,
la oposición abierta
al clamor del oprimido.

Y también estas manos
que escriben, en lugar
de tirar balas.

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