lunes, 11 de mayo de 2009

Olga

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De niño vivía en un sueño. Me gustaba traspasar los espacios tomado de tu mano, dejar morir las horas cantando contigo “yo tengo un amigo que me ama” o “si pongo una ‘M’ y luego una ‘A’…”; luego, se nos vino la vida encima, la vorágine de los roles que cada uno tomó.
Hoy iba a escribirte algo, pero tú no entras a Internet, no chateas, no bajas música, no bloggeas y ni sabes que existe youtube.
Te busqué por la mañana pero no estabas y eso fue raro… tú siempre estás. Me dio tanto gusto saberte fuera de casa, viajando al puerto donde salvaste mi vida, donde el asfalto quemó tus plantas, Olga, para que la muerte que rondaba sobre mi cabeza se escabullera al ver en tus ojos la decisión…
Olga, madre reptil, madre bruja, madre de todas mis alegrías y mis canciones. Cómo recuerdo nuestra foto sobre el rebozo, aquella donde tu clavel rojo no fue suficiente para mis caprichos.
Hace tiempo que no te veo, hace mucho que sueño contigo, veo tu fotografía con sus tonos sepia y morado y no imagino cómo pude tener tanta suerte de que fueras mi lucerito sin vela (Manu, 199?), mi café con leche y galletas de animalitos, mi pan serrano con miel, mi té de canela y mi tulipán en medio del jardincito.
Y ya ves, aquí estoy escribiendo algo para ti aunque no lo leas…ya sabes, mi vida es tenebrosa (Tú, 199??), tanto signo de interrogación se debe a que olvido las fechas, menos tu cumpleaños…
Un día te escribiré una canción, ni canto ni toco nada pero te la escribiré, y te llevaré serenata con flores, changos! nunca supe cuáles son tus favoritas, ahora ya tengo algo qué hacer, sí, te llevaré flores y luego te llevaré a cenar, me arreglaré para ti y verás en mí al santo que siempre quisiste que fuera, por lo menos una vez.
Yo sé que tú me quieres, y sabes que yo a ti, somos “cáncer”, somos de junio, 3 días separan nuestros cumpleaños, no, si nosotros somos una combinación muy extraña de rock n’ roll, chocolate caliente, geranios, claveles, boleritos asesinos, leyendas de aparecidos, himnos bautistas, oraciones por los alimentos, insomnio en tu rebozo, canciones de Leo Dan, desprecio por la usura, amor por la Chivas, simpatía por los libros, comida condimentada, agua de hojas de limón, café cargado, el cerro en primavera con las hojas verdes…
Cómo me acuerdo de ti, cómo es que estás aunque no estés. Me sorprendo en medio de la noche recordando tus canciones, aquella de “llegó papá elefante…”; “la patita va al mercado con rebozo de bolita…”; “Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiro…”; “Escondido en Cristo estoy nadie me alcanzará…”; “al perrito le duele la muela, porque Elí no va a ir a la escuela…”; “Magia blanca tú tienes…”… y muchas otras que por falta de neuronas no recuerdo…
Y bueno, es hora de ponerme a hacer otra cosa que no me recuerde a ti Olga, porque si no, voy a llorar como cuando nos dijeron que no ibas a volver y sí volviste, con Libia en brazos y un brillo en tus ojos que despertó mis celos…
Hoy, como siempre, pensé en ti al levantarme, y como siempre, me iré a descansar pensando en ti.

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3 comentarios:

cArDbOaRd wInGs dijo...

solo dire ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh( suspiro)
ke bonito es lo bonito

Shirley Rubio dijo...

speachless...

°*'IcKeR'°* dijo...

Ps... No tengo el gusto de conocer a OLGA, pero lo que escribiste, suena bien, no sé, muy bien y muy tú...

¿Y qué harás ahora?

Tú Políptico o cómo se llama esa madre?

En fin, sigo en lo mío, me gustó lo que escribiste, leeré la entrada anterior.

Bye.