jueves, 21 de enero de 2010

Nosotros los otros

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Estamos.
Estamos por todas partes.
Cansados, tristes,
pero no desalentados.

Tímidamente aparecemos,
Ya no hacemos ningún daño.
De algún modo hemos partido.

La voluntad nos mueve
y la oscuridad nos cobija,
como una madre resignada.

Estar muerto es cosa fácil.
Pero serlo es un martirio.

Los verás hablarte
sin verte a los ojos.
Sollozando mientras secas
infructuosamente el llanto.

Correrás junto a los niños
mientras crecen,
te verán tal vez, y tal vez
lloren.

Tus amores se convierten
en abismos. Tú mismo
te les haces impreciso.

Las horas, los sabores,
la alegrías de los viejos
(las únicas risas sinceras)
Todo, absolutamente,
es un coro angelical brindado a un sordo.

Por eso muérete completo.
Por eso no regreses del Mictlán.
Porque ciertamente el tiempo
es mucho,
cuando no se vive junto al otro.

*
*
*

2 comentarios:

°*'IcKeR'°* dijo...

¿Así que ya te vas no? ¿Se queda sola la perrera? Y aunque sé que como dices aún no te mueres, no puedo evitar sentir que te extrañaré amigo.

Y pues... nos vemos...

Pasé el martes y no estabas, el miércoles y tampoco.

Pero bueno... espero verte antes de que te vayas.

cArDbOaRd wInGs dijo...

y entonces????
qué nos quedA??
el muro de los lamentos???
ahoguemos el llanto con la risa disfrazada al menos por una vez..
alegría! Alegría !! caras sonrientes!!