martes, 29 de noviembre de 2011

Contar

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“No me encierres la cabeza
tu mirada es muy espesa
sólo está pa’ controlar...”

Bersuit Vergarabat


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Mamá Botón le explicaba a Botoncito cómo es que ella había adquirido un nombre:
- Un día, mientras iba por la plaza - porque los botones tienen plazas - me abordó un enorme botón, me llevó consigo y me hizo su compañera. Entonces me empecé a llamar Mamá Botón 1, 234. Después naciste tú, formamos una familia y… ésa es mi historia.
Botoncito replicó: - ¿Y qué eras antes de eso?
Mamá Botón 1,234 sólo tragó saliva y dijo: - Ponte el suéter y vámonos porque ya hace frío.
A veces, es muy difícil - pero necesario - explicarle a los botoncitos que existe algo llamado discriminación de género.


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1 comentario:

Luna Lunera dijo...

A veces es necesario pero difícil de explicarle a las personas la importancia de ser nombrado... hay quienes piensan que la existencia de uno depende del reconocimiento del "otro". Ser la/el hija de... la/el hermana de... Ser la/el algo de...
¿Tu quién eres? o ¿qué eres? ¿cómo prefieres ser reconocido? Quizás un margen de cambio esté allí en el auto-reconocimiento del uno como sujeto que elige desde dónde y cómo auto-enunciarse.